La neuroplasticidad
cerebral se entiende como la capacidad del cerebro para modificarse y
reorganizarse tanto a nivel estructural como funcional en respuesta a la
experiencia, el aprendizaje y los estímulos del entorno. Durante muchos años se
pensó que el cerebro era un órgano rígido y que, una vez alcanzada la adultez,
no podía cambiar; sin embargo, los avances de la neurociencia han demostrado
que el sistema nervioso mantiene una notable capacidad de adaptación a lo largo
de toda la vida. Esta propiedad permite la formación de nuevas conexiones
neuronales, el fortalecimiento o debilitamiento de sinapsis existentes y la
reorganización de redes cerebrales, especialmente cuando el individuo se
enfrenta a nuevos aprendizajes o contextos significativos (Pattier, 2019).